Me ofreces una puerta al horizonte,
ofreciéndome bailar
sobre tus olas infinitas,
me invitas a mirar desde tus ojos,
vuelvo a ser niña,
que juega con la arena a hacer castillos,
sin importar que los destruya,
el vaivén de vientos y corrientes,
o que aguas estancadas, abran
grietas en la vida.
me abres el corazón y me liberas,
espejea la Luz más natural,
sobre tus aguas cristalinas.
Me pintas de inocencia la mirada y
allá arriba, se deshacen nubarrones agrisados,
del color de la niebla y las desdichas.
y en la magia de este instante...
Sentada frente a tí, te me revelas,
cambiando los colores de mi vida,
del gris al verde mar cuando mi nombre
se hace eco de tu voz, y susurras
que estoy viva...
y siento que aunque habrá más negras noches,
si enfoco en ser Luz, te me iluminas.